
Las tarifas de Edesur y Edenor subirán a partir de este miércoles 5% en promedio para casi el 40% de los usuarios residenciales que no perciben ningún tipo de subsidio, unos 2 millones. El resto de los hogares tendrá una leve baja de 0,75% promedio porque el gobierno decidió incrementar el porcentaje de bonificación que aplica sobre el precio estacional de la energía eléctrica. En este caso, el beneficio alcanza a 3,3 millones de hogares. Para los comercios e industrias, el aumento oscilará entre 7,5% y 13,5%, de acuerdo a la categoría.
En junio esa bonificación para los hogares subsidiados había sido del 61,97% y en julio debía ser de 60,67%, pero el gobierno la subirá a 65,59%, según se informó el viernes pasado en la reunión de directorio del Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (Enrege) a la que asistió EconoJournal.
El gobierno informará en las próximas horas que el aumento para los hogares será del 1,5% porque ese es el promedio ponderado entre los que tienen y no tienen subsidio. Sin embargo, el dato puede resultar engañoso porque es el promedio de las distintas categorías y no del consumo efectivo de cada casa. Esa diferencia es clave porque los hogares no tienen todo su consumo subsidiado sino solo 300 kWh mensuales en invierno y el excedente por sobre ese tope abona tarifa plena.
El aumento de la electricidad para los hogares sin subsidio
Según pudo averiguar EconoJournal, el Valor Agregado de Distribución (VAD) que perciben las distribuidoras tendrá un ajuste de entre 2,7% y 3 por ciento. A ese incremento se le suma además una suba de casi 13% en el precio de la potencia energética y de un 5% en el precio estacional de la energía.
Eso explica el aumento de 5% promedio que tendrán que abonar los usuarios residenciales sin subsidio, que representan cerca del 40% del total.
Descuento para los hogares subsidiados
El Régimen de Subsidios Focalizados eliminó en enero, a través del decreto 943/25, el criterio de segmentación en tres niveles de ingresos (N1, N2 y N3) que se había puesto en marcha en 2022 y lo reemplazó por una única categoría de usuarios residenciales que requieren asistencia del Estado.
Esa norma estableció una bonificación del 50% sobre el consumo base subsidiado, que puede oscilar entre 150 y 300 kWh mensuales de acuerdo al período del año. En el invierno el tope es de 300 kWh.
A su vez, creó una bonificación transitoria adicional que comenzó siendo del 25% en enero y estaba previsto que se reduzca de modo gradual hasta desaparecer a fin de año. Es decir, los usuarios que antes eran N2 y N3 arrancaron el año con una bonificación del 75% sobre el precio estacional de la energía eléctrica y había un cronograma de baja gradual que el gobierno ha venido modificando en los últimos meses. Según la resolución 109/25 la bonificación en julio debería ser de 60,67% (50% + 10,67%), pero en la reunión de directorio del Enrege dijeron que esa cifra será modificada y subirá al 65,59%. Por ese motivo, para los hogares con subsidio, la tarifa correspondiente al bloque de consumo subsidiado no subirá, sino que retrocederá 0,75% en promedio.
Qué pasará con los comercios e industrias
Dentro de la tarifa 1, además de los hogares, se encuentran los usuarios G1, G2 y G3, clasificación que distingue distintos niveles de consumo. Los G1, con consumo mensual de hasta 800 kWh suelen ser kioscos, pequeños locales, estudios profesionales y oficinas chicas; los G2, con consumos que van de 800 kWh y hasta 2.000 kWh, incluyen comercios medianos, restaurantes pequeños, farmacias y supermercados de barrio; mientras que los G3, con consumo mensual superior a 2.000 kWh, suelen ser supermercados, gimnasios o comercios con mucha refrigeración o climatización. Para todo ese universo las tarifas subirán en julio entre 6% y 7%, con leves variaciones entre cada categoría.
Luego están los usuarios T2 que reciben el suministro de la red de baja tensión y tienen una demanda máxima de potencia igual o superior a los 10 kW e inferior a los 50 kW. En ese grupo suelen ubicarse pequeños y medianos establecimientos industriales; supermercados y autoservicios medianos; talleres; edificios de oficinas; locales comerciales grandes; y hoteles, restaurantes y otros establecimientos de servicios con una demanda eléctrica intermedia. En este caso el aumento estará en torno al 7,5 por ciento.
La siguiente categoría es T3 BT <300, usuarios con una demanda de potencia de entre 50 y 300 kW que reciben el suministro en baja tensión. Allí entran industrias pequeñas y medianas, como metalúrgicas, plásticas, alimenticias, textiles, imprentas, carpinterías o frigoríficos de menor escala; grandes comercios, como supermercados, hipermercados medianos, mayoristas, centros de distribución y grandes locales comerciales; edificios de servicios, por ejemplo, hoteles, sanatorios, clínicas, universidades privadas, colegios, clubes y gimnasios grandes; depósitos y centros logísticos que operan íntegramente en baja tensión; y algunas plantas industriales que, por su tamaño, todavía no justifican un suministro en media tensión. Todo este universo tendrá un aumento de entre 7,5% y 8 por ciento.
Por último, están los T3 BT ≥300 que tienen una demanda de potencia contratada de 300 kW o más y reciben el suministro de la red de baja tensión. El listado incluye grandes plantas industriales; hipermercados y centros comerciales; grandes centros logísticos; hospitales de alta complejidad; grandes edificios corporativos; y plantas de procesamiento de alimentos y frigoríficos de gran porte. El aumento para este segmento será el más alto ya que la suba oscilará entre 12,5% y 13,5 por ciento.
Fuente: EconoJournal

