
La Secretaria de Asuntos Nucleares (SAN) definió una serie de nuevos lineamientos de política nuclear para potenciar el vínculo con el sector privado, en un contexto de incipientes oportunidades comerciales de exportación. Los lineamientos suponen también un redimensionamiento de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), en donde se explora otorgar en concesión el reactor multipropósito RA-10.
Sin embargo, la fuga de personal profesional y técnicos especializados por el deterioro salarial y el ajuste presupuestario complican la capacidad del organismo científico para cambiar hacia un esquema en el que pueda capitalizar nuevas oportunidades y generar verdaderos ingresos.
El acto de celebración por el 76° aniversario de la creación de la CNEA que se realizó este domingo en la sede central del organismo fue el contexto elegido por el secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli, para presentar un documento con los nuevos lineamientos para la política nuclear argentina, con los cuales se pretende cimentar un nuevo rumbo para el organismo y el sector nuclear.
“Es importante que entendamos que si nos cerramos únicamente en lo que el sector nuclear hace en el ámbito público nos vamos a estar perdiendo, probablemente, la oportunidad más importante que este siglo le ofreció a la Argentina en materia nuclear”, dijo Ramos Napoli en el discurso de apertura del acto, acompañado por el presidente de la CNEA, Martín Porro, funcionarios de la Autoridad Regulatoria Nuclear y Cancillería Argentina, y directivos de Nucleoeléctrica, Conuar, INVAP y Dioxitek.
Justamente, directivos de estas y otras empresas como IMPSA y Meitner Energy participarán del taller regional de Infraestructura Fundamental para el Uso Responsable de la Tecnología de Reactores Modulares Pequeños (FIRST) que se realizará esta semana en Buenos Aires, según pudo saber EconoJournal. Se trata de una iniciativa creada por el Departamento de Estado de los Estados Unidos para apoyar a los países que exploran el potencial para reactores modulares pequeños (SMR).
Las empresas del sector buscan capitalizar oportunidades en la provisión de servicios para reactores de gran potencia y manufactura de componentes para reactores SMR. También en la cadena de suministro de combustibles nucleares. «No tenemos que conformarnos con minar uranio, tenemos que exportarlo con valor agregado», dijo Ramos Napoli.
Cuáles son los nuevos lineamientos para la política nuclear
El documento difundido por la SAN no propone un plan nuclear. En cambio, evalúa la historia de la política nuclear argentina y establece una serie de principios rectores y de criterios que guiarán las decisiones que se adoptarán. El principio más importante será la validación de los proyectos del sector nuclear sobre criterios comerciales, tanto para proyectos futuros como los existentes.
En ese sentido, el secretario ejemplificó que podrían otorgar en concesión la operación y gestión comercial del reactor multipropósito RA-10, a cambio del pago de un canon. El principal argumento para concesionar el RA-10 es la dificultad del organismo para desarrollar la cadena logística de conlleva la comercialización de radioisótopos médicos.
“La CNEA no está en condiciones de operar ese reactor. Vimos si podíamos reestructurar el ciclo del reactor para poder exportar todas las semanas 150 o 200 curies a Brasil. Las desinteligencias propias de la gestión de un organismo de ciencia y tecnología llevaron a que no se pueda correr el ciclo”, explicó Ramos Napoli en un diálogo posterior con EconoJournal y otros medios presentes.
El RA-10 es un reactor principalmente orientado a la producción de radioisótopos médicos e industriales y que puede brindar servicios nuevos en el país, como el dopaje de silicio. La primera criticidad del RA-10 se espera hacia diciembre o el primer trimestre del 2027. La ARN ya otorgó a CNEA la licencia de puesta en marcha, aunque aún se gestiona la licencia de operación.
Los interesados en operar el RA-10 deberán asumir el costo de invertir en la planta anexa para la separación y retiro de los radioisótopos médicos. Una eventual concesión no interferirá en la utilización del Laboratorio de Haces Neutrónicos, una instalación que se sirve de los neutrones que el reactor generará y que será utilizada por la CNEA para investigación nuclear.
Por otro lado, en materia de investigación científica y tecnológica, el criterio central es que las líneas en investigación tanto básica como aplicada deberán tener conexión con el sistema nuclear, ya sea por aplicación a una demanda sectorial verificable o por anticipación trazable. De lo contrario, no serán computadas dentro del presupuesto sectorial y se canalizarán “hacia los marcos institucionales del sistema científico nacional”.
Esto supondría la clausura de líneas de investigación e inclusive de departamentos completos, como el Departamento de Energía Solar, que diseña, fabrica y testea los paneles solares para los satélites argentinos. En rigor, la CNEA otorga y costea instalaciones para investigadores de otros organismos, como el CONICET y la CONAE, una situación que se busca ordenar.
La visión de la SAN y los reclamos de recomposición salarial en CNEA
Según la Secretaría de Asuntos Nucleares, el sector nuclear argentino debe alcanzar la sostenibilidad económica. En lo que respecta a la CNEA, esto supone reforzar la generación de ingresos adicionales al presupuesto que el Estado destina por año al organismo. Hacia adelante, los nuevos proyectos financiados por el Estado deberían reportarle ingresos al organismo. También se buscará la participación en las ganancias que generen las empresas en donde ya es accionista, como Nucleoeléctrica y Dioxitek.
Además, la institución busca reducir los gastos operativos por la gestión de instalaciones, como el futuro RA-10, o los generados por la conservación de instalaciones o proyectos parados, como la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) y el reactor prototipo CAREM.
En ese sentido, la intención de concesionar o buscar un socio externo que inviertan en instalaciones como el RA-10 o la PIAP, a cambio del cobro de canones u otros esquemas de redituación económica, son señales de un redimensionamiento de la CNEA.
El rol del organismo como principal ejecutor y gestor comercial de grandes proyectos es un tema que motiva debates intrasectoriales, como los reflejados en un evento de la Fundación Balseiro que nucleó a más de 20 referentes del sector.
Otro indicio del redimensionamiento es la salida de profesionales y técnicos especializados. Los gremios APCNEAN, ATCNEA y ATE CNEA reiteraron el pedido por la recomposición de los salarios y un aumento presupuestario para proyectos, a través de un documento firmado por 556 trabajadoras y trabajadores del organismo, entre ellos 183 jefas y jefes.
Unas 300 desvinculaciones se produjeron en el organismo en algo más de dos años. En el horizonte inmediato aparece la finalización de unos 300 contratos el 30 de junio, que no serían renovados en su totalidad. Los gremios advierten que es imposible sostener el funcionamiento de los grupos de trabajo.
La salida de personal en los últimos años supuso dificultades incluso para el avance de proyectos priorizados por el gobierno, como el reactor RA-10. «Algunos de los operarios formados para la puesta en marcha del reactor dejaron la CNEA», dijo una fuente.
El ajuste presupuestario también supone una dificultad para encarar otras iniciativas, como la licitación de la Planta Industrial de Agua Pesada. Las autoridades de CNEA buscan negociar un convenio con los gremios para realizar el vaciado del amoníaco, un proceso que consideran necesario para evaluar el estado real del activo y dar garantías a las empresas interesadas en participar en la licitación de la planta en Arroyito, Neuquén.
La PIAP es operada y mantenida por ENSI, una empresa conjunta entre la CNEA (51%) y la provincia de Neuquén (49%). La intención sería firmar un nuevo convenio y contrato para el vaciado del amoníaco y la conservación de la planta hasta que se realice la licitación. Sin embargo, fuentes gremiales consideran que la iniciativa esta trabada por la falta de presupuesto para invertir en el procedimiento de extracción del amoníaco.
Fuente: EconoJournal

