
La licitación impulsada inicialmente de manera unilateral por el gobierno de Lula da Silva para ejecutar trabajos de dragado en el río Paraguay, específicamente en el tramo comprendido entre Ladário-Río Apa (Brasil) y Bahía Negra (Paraguay), llevó al Centro de Armadores Fluviales y Marítimos a reclamar una comisión multilateral para discutir cualquier plan de modernización y concesión de los tramos compartidos de la hidrovía.
La presión parece haber dado sus frutos. La Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP) ya avanza con sus contrapartes de Brasil y Bolivia en una nota reversal que deberá ser aprobada por los parlamentos de los tres países. El acuerdo busca establecer el marco legal para los trabajos de dragado entre Ladário-Río Apa y Bahía Negra.
La iniciativa potenciaría el tráfico de cargas bolivianas y, al mismo tiempo, aceleraría salidas alternativas a las que hoy ofrece Argentina a través de la hidrovía Paraguay-Paraná.
La reacción del gremio naviero se produjo luego de que Brasil postergase hasta 2027 la licitación que venía promoviendo sobre las aguas compartidas. En ese contexto, los armadores insistieron en que los debates técnicos y regulatorios debían canalizarse mediante el Comité Intergubernamental de la Hidrovía (CIH), organismo que reúne a los países miembros, es decir, a Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay.
"La propuesta nació en Brasil por presión de las empresas brasileñas interesadas en sacar sus cargas por la hidrovía. Brasil arrancó de forma unilateral, pero después Paraguay y Bolivia levantaron la voz. La idea es que estos trabajos sobre aguas compartidas no resten soberanía a nadie", dijo a LPO Bernd Gunther, titular de Cafym.
Desde la Secretaría Nacional de Hidrovías y Navegación de Brasil, encabezada por Otto Luiz Burlier, aseguraron que la intención es dar a conocer el pliego de bases y condiciones hacia finales de este año. El aplazamiento, explicaron, apunta a adoptar un cronograma "más realista", extender las consultas públicas y profundizar las negociaciones políticas con los distintos actores involucrados, entre ellos los gobiernos vecinos.
Sin embargo, los planes todavía carecen del visto bueno de los congresos de Paraguay y Bolivia, un escenario que para algunos sectores vuelve improbable un avance rápido de las obras de modernización y mantiene en suspenso un proyecto largamente reclamado por los empresarios brasileños interesados en consolidar una salida logística más competitiva por el norte de la hidrovía.
Fuente: LPO

