
En agosto llegó al 8,33% interanual, casi cuatro puntos por encima de la inflación general. El diésel mostró un aumento mayor que las naftas y, en las primeras semanas de octubre, ambos combustibles alcanzaron un precio promedio regional de US$ 1,41 por litro.
La inflación energética en América Latina y el Caribe retomó su tendencia ascendente en agosto y alcanzó el 8,33% interanual, su valor más alto de los últimos doce meses. El incremento se produjo después de una moderación en julio y volvió a ubicarse por encima de la inflación general, que fue de 4,43% en la misma comparación.
Los datos surgen del reporte de octubre de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), que advierte sobre la persistencia de presiones en los precios de los combustibles y su posible traslado a otros bienes y servicios de la economía.
La inflación energética había descendido a 7,72% en julio, pero el registro de agosto superó incluso el máximo anterior de junio, cuando se ubicó en 8,03%. La inflación general también subió respecto de julio, aunque permaneció por debajo del 4,49% registrado en junio. La medición interanual compara los precios de cada mes con los del mismo período del año anterior.
El informe sitúa este repunte en un contexto de tensiones en Medio Oriente que, según su análisis, presionaron sobre los precios de los combustibles. En agosto, el precio promedio de la nafta en la región pasó de US$ 1,37 a US$ 1,38 por litro, mientras que el diésel subió de US$ 1,28 a US$ 1,31.
La diferencia en el ritmo de aumento fue significativa: el diésel avanzó 2,5% en el mes, frente al 0,6% de la nafta. Su evolución tiene efectos sobre la economía por su utilización en el transporte de cargas y pasajeros, la maquinaria agrícola y otras actividades productivas. Cuando aumenta su precio, puede elevar los costos de distribución y trasladarse, con distinto alcance, a otros bienes y servicios.
Los valores siguieron aumentando en los meses posteriores. En las primeras tres semanas de octubre, ambos combustibles alcanzaron un promedio regional de US$ 1,41 por litro, de acuerdo con el relevamiento utilizado por OLACDE. El organismo señala que es la primera vez que el diésel alcanza el precio de la nafta y advierte que la tendencia podría llevarlo a superarlo, aunque se trata de una proyección.
Frente a febrero, el aumento acumulado hasta octubre fue de 18% para la nafta y de 26% para el diésel. La evolución del petróleo aporta otro dato: el WTI promedió US$ 83,90 por barril en agosto, por debajo de los US$ 84,81 de julio y cerca de un 18% menos que el máximo de junio, de US$ 102,13. Sin embargo, los precios promedio regionales de ambos combustibles subieron durante agosto.
Para OLACDE, esa diferencia es consistente con un traslado no simétrico de las variaciones del crudo a los precios internos: las subas pueden reflejarse con mayor rapidez, mientras que las bajas llegan con demora o de forma parcial. Entre los factores que inciden menciona el uso de inventarios adquiridos a precios anteriores, los márgenes comerciales, los impuestos, los subsidios y los mecanismos locales de estabilización.
En septiembre, el WTI volvió a subir y promedió US$ 97,31 por barril; para octubre, el reporte lo ubicó en torno a US$ 98,29. Sobre esa base, la organización considera que las presiones sobre los precios de los combustibles podrían mantenerse en los próximos meses.
Fuente: Energia y Negocios

