La privatización de AySA quedó bajo presión por las causas judiciales que amenazan con frenar el traspaso

Una cautelar ordena no aplicar el nuevo contrato de concesión y mantener las condiciones actuales del servicio. El kirchnerismo quiere parar la venta.
La privatización de AySA enfrenta una ofensiva judicial que podría demorar el traspaso al grupo que lidera un fondo de inversión de Curazao, asociado con Walter Román y Mauricio Filiberti. El proceso impulsado por Toto Caputo prevé recaudar u$s 340 millones por el 90% de las acciones, pero una cautelar y una demanda contra la tasación amenazan con frenarlo.
Las acciones judiciales impulsadas por el gobierno de Axel Kicillof, a través de la Defensoría del Pueblo provincial, y un grupo de legisladores kirchneristas se focalizan en dos puntos clave de la privatización: la reducción de los estándares ambientales, sanitarios y de protección a los usuarios que contempla el nuevo contrato de concesión y el ocultamiento de la tasación oficial de la empresa que realizó el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) para determinar la razonabilidad de las ofertas.